Caso Reynoso: Un testigo desmintió que haya coimeado al ex juez con una Finca

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Pablo Raúl Vera dio su versión acerca de por qué le pagó a su abogado, René Gómez, con una inútil finca ubicada en Rivadavia.

Entre los múltiples hechos de pedidos de coimas por los que se juzga al ex juez Federal de Orán, Raúl Reynoso -y a otras siete personas-, uno involucra al abogado René Gómez y a los hermanos César y Rosalía Aparicio como partícipes de una sospechosa triangulación de compra y venta de una finca de 690 hectáreas que, según la acusación fiscal, habría sido el objeto de pago de una coima

La hipótesis fiscal es que Pablo Raúl Vera, procesado por Reynoso en una causa narco, pagó con la finca “El Mollinedo” una coima al ex juez simulando una venta a René Gómez, quien a su vez la puso a nombre de su por entonces pareja, Rosana Rivas Vázquez. La triangulación se completó cuando Gómez decidió sacársela de encima y se las transfirió a los Aparicio, quienes en realidad oficiarían de “presta nombres” del juez, ya que César Aparicio es empleado del Juzgado Federal de Orán y amigo de Reynoso.

La declaración testimonial de Pablo Vera echó por tierra esa hipótesis ya que aseguró que la entregó como parte de pago de los honorarios de Gómez por haberlo representado en la causa en su contra. Afirmó el testigo que no recibió dinero alguno por la transacción y que desconoce cómo la finca terminó en manos de los Aparicio.
Gómez había sido el abogado de Vera, de su hijo y de su cuñado en una causa finalizada en septiembre de 2017 en donde, si bien Vera fue absuelto, su hijo Pablo Manuel Vera fue absuelto del delito de asociación ilícita y lavado de activos pero condenado a cinco años de prisión efectiva (el fiscal había pedido 9 años) con multa de $10.000 por ser partícipe secundario de transporte de estupefacientes.

En su declaración de hoy como testigo en el juicio a Reynoso, Vera dijo que como no tenía dinero suficiente, acordó con Gómez pagarle con la finca ubicada en el departamento Rivadavia, aunque nunca establecieron un precio fijo, pese a que en el contrato de transferencia establecieron una suma de dinero que nunca se pagó.

Vera señaló que no sabe por qué Gómez puso la finca a nombre de su ex pareja y que se había comprometido en ayudar al abogado a venderla. En ese sentido, aclaró que solo comunicó a Rivas Vázquez con gente de Orán que estaba interesada, que participaron intermediarios pero que él no fue el nexo con los Aparicio, a quienes aseguró desconocer.

La finca de 690 hectáreas fue difícil de vender porque está marcada en código amarillo, lo que implica que no es apta para la actividad agrícola ni ganadera, no está desmontada y no tiene agua, de modo que su utilidad es muy limitada.

Al momento de hacerle preguntas, el fiscal Carlos Amad le consultó si el pago con la finca había sucedido antes o después de su sobreseimiento, a lo que Vera respondió que fue dos años después de ser liberado, lo que alejaría el caso a una posible coima.

Sin embargo, el fiscal dejó entrever que las fechas de firma de la compraventa y del sobreseimiento dictado por Reynoso demuestran lo contrario, elemento que usaría a la hora de alegar cuando finalice el juicio.

La Gaceta Salta

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